lunes, 22 de octubre de 2007

El hipódromo funciona sin autorización

TIENE LICENCIA DE OBRAS, NO DE ACTIVIDAD

"El hipódromo carece de autorización para desarrollar las actividades que lleva a cabo desde hace dos años". Así de claro, tajante y contundente, contesta la gerente de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, Beatriz Lobón.

No hay resquicios ni espacio para la interpretación. Y es que, el Hipódromo de la Zarzuela nunca ha tenido licencia de funcionamiento ni hace 50 años ni ahora. Y no será por que no la hayan pedido los actuales gestores, que sí lo han hecho. La cuestión es que el Consistorio no se la ha concedido por no cumplir con la legalidad.

Fuentes cercanas al recinto y a la Casa de la Villa coincidieron en que la situación de regularización de las obras es tan "desastrosa y caótica" que el Ayuntamiento ha tenido que tutelar los trabajos, "ya que el asunto no podía dilatarse más en el tiempo".

El problema arranca desde el momento mismo en que el Hipódromo de la Zarzuela echó a andar hace dos años. Las instalaciones son de Patrimonio Nacional y es la sociedad pública Hipódromo de la Zarzuela S. A. la que asume las riendas de la gestión el 31 de julio de 2003, después de quedar desiertos dos concursos.

El presidente del Consejo de Administración, Gregorio Mañez, solicitó al Ayuntamiento una licencia provisional de obras y actividades para acometer la reforma y el remozado de las instalaciones. La Casa de la Villa se la concedió y cinco días después pidió una de funcionamiento, y es aquí cuando comienzan los problemas. Para que el Consistorio pueda concederla tiene que comprobar que las obras que se han ejecutado se ajustan a lo contenido en la licencia provisional, pero el hipódromo no puede certificarlo.
La revisión descubrió irregularidades

El 25 de octubre de 2005 los técnicos municipales inspeccionan el lugar para saber si lo realizado se ajusta o no a lo establecido en la licencia provisional. Según consta en la documentación redactada, a la que ha tenido acceso este periódico, entre otras cuestiones, hay carpas con cámaras frigoríficas, cocinas y obras ejecutadas para el almacén sin licencia. De igual forma, aseguran que tampoco se han llevado a cabo derribos y el acondicionamiento de once cuadras que se utilizan como alojamiento de personas y caballos.

Además, exigen la solicitud de autorización de la Consejería de Medio Ambiente para actividades biosanitarias y citotóxicas, así como de residuos peligrosos. Da al hipódromo un plazo de dos meses para "acabar las obras conforme a la licencia o solicitar una ampliación/ modificación" para corregir las deficiencias y legalizar lo realizado. "En caso contrario, se propondrá la denegación de la licencia de funcionamiento y el cese de la actividad", según consta en la documentación oficial.
Perspectiva de la grada principal. (Foto: Begoña Rivas)

Perspectiva de la grada principal. (Foto: Begoña Rivas)

Pero Mañez no tiene dudas sobre la legalidad de las actividades que se desarrollan allí. "La licencia de obras y actividades da cobertura", sentencia. Si es así, ¿por qué pidió la de funcionamiento? "Descubrimos que no la teníamos y había que pedirla...", responde. Considera que la licencia provisional cubre todas las actividades del hipódromo, es decir, "para competiciones y exhibiciones deportivas con carácter de espectáculo, alojamiento, cría y adiestramiento de caballos, hostelería en instalaciones provisionales y eventos de carácter cultural, recreativo y reunión social", según consta en la documentación oficial.